martes, 25 de abril de 2017

Cadalso de los Vidrios, "Azar" 7b, Sector Lunis






No podía tener un nombre más acertado la vía, por si misma y por las circunstancias que envuelven este encadene. Además de ser el 7b número 18, y de haber supuesto un proceso en el que he tenido que afinar peso y ponerme muy fuerte.
Como la vida misma el azar trae momentos buenos y malos, encuentros deseados, indeseados y algunos, a veces temidos e inevitables.
Pero por fortuna ya va uno teniendo herramientas para sobre ponerse a los desafíos y ataques que la vida nos poniendo al paso.
Hoy era un sábado normal y corriente, en el que escalar tranquilamente en el jardín de casa, sin gastar tiempo ni dinero en desplazamientos...
Además había que aprovechar uno de los últimos días fresquitos en esta escuela en la que la temporada ya se despide hasta que llegue el frío dentro de 6 meses...bueno si no eres local hay muchos sextos que se pueden hacer por las mañanas frescas aún, pero para mí que solo me quedan las vía más duras, necesito condiciones perfectas...

Como tantas veces se dice, y se comprueba, a veces cuando las cosas empiezan mal, no necesariamente han de acabar así.
Si humildemente perseveras e intentas conectar con tu ser y relajarte y disfrutar de la naturaleza para salir del ruido mental...
Una forma ideal es escalando vías fáciles, y aunque mil veces escaladas, se pueden reconducir las peores situaciones y conectando con el cuerpo, a través de los movimientos suaves, perfectamente controlados en ese baile que te permite fluir de forma casi mágica, sin esfuerzo, con la precisión milimétrica, sin hacer un gesto de más, empleando solo la fuerza justa en el momento adecuado...

De ron Hauk aprendí muchas cosas en sus libros, pero una de la primeras fué la de alegrarte y estar siempre agradecido de corazón, no por los encadenes, si no simplemente por los pequeños progresos que hagas día a día, sin preocuparte por el resultado.

Hoy una vez más comprobé el poder de la pasión, el poder que da no considerar que el premio es únicamente el encadene, si no el proceso...
Efectivamente hoy fue un día surrealista, que empezó de una forma muy desagradable y emocionalmente muy desestabilizante para mí...

Habíamos madrugado y hoy queríamos aprovechar una jornada larga...
Tuve un encuentro con alguien muy dañino y tóxico en mi vida, me costó 3 horas reponerme, y gracias la primavera y al trabajo interior tuve la fuerza de voluntad de no irme a mi casa hundido en la miseria.

Como digo la escalada es terapéutica y maravillosa, y si te acercas a ella desde el corazón, ella te abre sus brazos y te sana, te saca de la oscuridad y te envuelve en un manto protector de conexion con tu cuerpo y la naturaleza capaz de revertir el peor de los estados de ánimo que te puedas imaginar.

Y así, a través un de un rato de yoga, de sol, de empaparse a conciencia de los olores embriagadores de la primavera...gracias a todas estas cosas...
gracias a ellas puedes llegar a perdonar lo imperdonable y pedir perdón aunque no sepas por que, agradecer infinitamente al universo poder captar toda la belleza del universo y disfrutar solo por el hecho de estar vivo y sano, en el lugar donde quieres estar...

...y conseguir un premio inesperado, es un éxtasis en el que todo toma sentido por unos instantes y brinda una ventana de inmortalidad en el sin sentido de nuestra efímera existencia.
Esos cortos momentos son muy importantes ya que nos enseñan algo...
Porque te das cuenta que todo es como tiene que ser, que todo está bien, que siempre estás donde tienes que estar...
Eso tiene una transferencia maravillosa y super poderosa para poder afrontar todos momentos y situaciones de la vida con un perspectiva más amplia, más liberada, más sosegada, sin ansiedad, sin lucha, sin estar sin estar, no estando siempre en el próximo lugar, sin saborear el lugar donde estás ahora...
Y que lo mejor que podemos hacer y la misión más importante que tenemos es querernos, decirnos si a nosotros mismos para esta bien con todo, y así conectar con la naturaleza, apiadarse de ella y entender que lo más importante que podemos hacer en esta vida es intentar cuidarla, protegerla y respetarla.

Mientras algunos solo piensan en seguir equipando y equipando sin límites, sin importar nada, degradando hasta los últimos rincones, equipando vías de tres chapas...
¿hasta cuando y hasta donde vamos a llegar?...
¿donde está el límite?...
 Hay infinidad de zonas con suficientes vías, vías lógicas, más o menos metidas con calzador, eso es otro tema, pero en muchos lugares como Cadalso, "enough is enough" con dicen los guiris.
Soy de los que piensa que la humanidad ha llegado a un punto en el que los límites del crecimiento están llegando a su fin... opino como Jose Luis San Pedro, o entramos en la era del decrecimiento y el reparto o nos extinguiremos.
Soy de los que opina que el tema del equipamiento de vías y más vías de escalada deportiva, sin freno es algo que debemos empezar a controlar. Que hay que empezar a parar los pies todas esas personas que en todas partes hay, que van arrasando todo sin mesura ni control.

Nada es por casualidad, y el azar ha querido que hoy encadenara esta vía tan sumamente aleatoria en una jornada totalmente loca de una forma inesperada.

Se trata de una vía totalmente anecdótica, muy cortita, de unos 10m y 3 seguros, pero de la que me enamoré y encapriché desde la primera vez que la ví y probé en marzo de 2014.
Es una auténtica joyita en su estilo, bloque puro y duro en el que la fuerza, la precisión, la concentración, gatos perfectos y condiciones adecuadas unidas al pelin de suerte necesaria para encadenar este tipo de vía con movimientos aleatorios, dinámicos de lucha agónica contra la gravedad en la que tardas unos 2 minutos en encadenar el día que sale todo a la perfección.

Desde el primer momento supe que me costaría mucho tiempo hacerla. Me faltaba mucha fuerza de dedos, tendones, me sobraba peso, en fin...







Y esa perfección llegó ayer, en el último pegue del día, el octavo o noveno, que son los máximos que puedo darle por sesión hasta que me quedo sin dedos.
Iba sin presión solo a desmontarla porque ya era última hora, y ya estaba contento solo por haber podido hacer un movimiento clave más que la última vez hace 3 meses, y hoy por fin sabía que ya la podría encadenar el próximo día...pero fíjate por donde ahora todo confluye, todo me sale perfecto y me veo en la cadena flipando, extasiado con las luces preciosas del atardecer castellano, como levitando en una nube.
En total me ha costado un proceso de 5 sesiones repartidas en tres años en los que le habré dado unos 40 pegues.

Y lo mejor, como siempre, ha sido el proceso...




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