martes, 19 de febrero de 2013

El precio de la libertad



Desde niños nos educan en el pensamiento de que somos los dueños de nuestro destino, que controlamos el devenir de nuestra vida. De mayores nos gusta creerlo, eso nos proteje.
No enseñan que todos podemos ser triunfadores... puedes lograr todo lo que sueñes y te propongas a base trabajo, de empeño, de fe...

Y una mierda dirán muchos...y con razón.
Ese el máldito "American dream"...
Dañina quimera que tiene a la humanidad esclavizada para que las masas produzcan para unos pocos.
Media humanidad son soldaditos del sistema, la otra media simplemente pobres. Los primeros no tienen tiempo de pararse a pensar y los otros bastante hacen con sobrevivir.

Es una verdad a medias, como casi todo lo que nos cuentan y aunque en principio podamos conducir a voluntad lo que nos suceda, en la mayoria de los casos no realizamos lo que de verdad nos gustaría, no desarrollamos nuestras verdaderas pasiones.
Despues nos enseñan a conformarnos.

A menos que seamos muy conscientes y que tengamos la suerte de que la vida no nos lo ponga muy complicado, es dificil conseguirlo.
En muchos casos tambien sucede que llegamos a darnos cuenta o tomar conciencia tardiamente, cuando la vida nos ha llevado por unos derroteros y hemos caido en roles y responsavilidades que ya no podemos eludir...relativamente...
No es tarde...
Cuesta mucho trabajo eso si y es un acto de gran valentia, pero se puede cambiar, se puede ir a por lo que realmente nos gusta...
Es más, no solo se puede, sino que se debe, pues de lo contrario, seremos esclavos de nuestras propias frustaciones.

Pero ah amigo, ahí viene el problema.

Tomar conciencia de las cosas, es solo la mitad del camino.
Hay que escojer el camino peligroso y segirlo hasta el final, ahí esta la verdadera recompensa.
Avanzar y darse cuenta que el peligro era una escusa, era una cortina de humo para hacernos desistir, era una de las tantas bolas de hierro con cadena que nos han atado al tobillo desde que tenemos uso de razón.
Si no se salta al vacio, si no se apuesta por uno mismo y se sale de lo malo conocido, nada cambia. Se sigue atrapado en la zona de conford, y peor aun, por ser conscientes de algo que deseamos, y que no nos atrevemos a perseguir.






La libertad no te la da, ni se le puede exigir, a un político, ni a un govierno, ni a un estado...
La libertad está ahí, esperando a que la acojas.
La libertad ni se consigue ni se pierde, simplente se hace o no se hace uso de ella.


Ese es su precio, pero que pocos estan dispuestos a pagar...
Bueno ya no tan pocos, cada vez más gente está en ello esa es nuestra mayor arma.


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